Olinia, el vehículo eléctrico que busca rebasar a los mototaxis
Olinia, el auto eléctrico mexicano de bajo costo, ya tiene identificado su primer mercado potencial: sustituir a los mototaxis que operan en diversas zonas del país. Si bien se trata de un vehículo cuyo costo inicial será de 150 mil pesos, es una opción “segura, que resuelve un problema cotidiano de nuestra sociedad” y que no tiene el riesgo de siniestros en los que las personas “salgan volando”, afirmó Roberto Capuano, coordinador del proyecto.
En entrevista, refirió que se tiene contemplado comenzar su producción en “un poquito más de un año”, para lo cual tienen pláticas avanzadas con una serie de armadoras que se pueden contar “con la palma de una mano” para que les abran espacio y puedan comenzar la fabricación del auto.
Olinia aún opera como un proyecto en desarrollo. El vehículo presentado el domingo por la presidenta Claudia Sheinbaum corresponde a un prototipo, mientras la iniciativa continúa en busca de las condiciones para su producción comercial. Además, debido a que en México no existe una categoría para vehículos eléctricos de baja velocidad, sus impulsores trabajan en la creación de una norma que permita su circulación y emplacamiento formal.
Actualmente, alrededor de la mitad de las piezas y componentes que conforman Olinia son de origen nacional. La meta, explicó Capuano, es que para 2030 esa proporción aumente a 75 por ciento, aunque por ahora la prioridad es desarrollar el vehículo en los tiempos previstos y mantener un precio accesible.
“Olinia nació de un reto que nos estableció la Presidenta. Quería un miniauto eléctrico de bajo costo de adquisición que ataje las necesidades de nuestro país. A partir de eso empezamos a observar cómo la gente se movía, a vivirlo y, mediante un proceso de prototipado e interacciones rápidas, llegamos a esto.
“Es un vehículo eléctrico que va a costar desde los 150 mil pesos, de baja velocidad, pero que también es de ultra bajo costo de operación. Este vehículo cuesta operarlo cinco veces menos que un coche de gasolina y la mitad que una motocicleta, que de por sí, ya es económica de operar. Es un proyecto diseñado por jóvenes académicos, investigadores mexicanos, que tomaron un reto y generaron un producto para resolver un problema cotidiano de nuestra sociedad”, sostuvo.
¿Cómo se ve y se siente?
La conversación se realizó en las instalaciones del Escuadrón Aéreo 702 en el Centro de Ingeniería y Mantenimiento de Aeronaves, ubicado dentro de la Base Aérea Militar número 1 de Santa Lucía, en Zumpango, estado de México, el mismo lugar donde la presidenta Sheinbaum presentó a Olinia, que significa movimiento en náhuatl.
A simple vista, el vehículo tiene dimensiones compactas, una altura reducida al piso y una carrocería que transmite mayor solidez de la que podría esperarse de un vehículo de su categoría. El prototipo ofrece espacio para seis pasajeros, todos con cinturón de seguridad, además de asientos abatibles, que abren paso a una silla de ruedas, por ejemplo.
Los rines de 14 pulgadas y los acabados muestran un diseño más cercano al de un automóvil urbano que al de otros vehículos de movilidad de corta distancia. Fue diseñado por 70 mexicanos. También tiene una cámara de reversa, llanta de refacción e incluso conexión bluetooth.
“Este vehículo resguarda a la gente: si llueve no te mojas, si pasas un bache no sales volando. Tiene cinturones de seguridad para las seis posiciones. Hoy en día una persona que se mueve en un mototaxi, si le va bien, se mueve en un motocarro, pero existe el mototaxismo en México en donde es una moto con una calandria atrás y eso es altamente inseguro”.
“Es realmente el servicio que queremos nosotros sustituir con mayor atención: Pueblos Mágicos, Guerrero, Chiapas, Oaxaca, zonas de la Ciudad de México, Yucatán; la movilidad de cortas distancias y bajas velocidades es muy común en nuestro país”, profundizó.
Atractivo proyecto para el capital
A fin de garantizar la viabilidad del proyecto, Olinia plantea tener esquema de participación mixta en el que intervengan gobierno, financiamiento e industria; mientras el sector público impulsa el desarrollo tecnológico y la creación de una categoría regulatoria para el vehículo, la iniciativa privada deberá aportar recursos y capacidad de producción para llevarlo al mercado.
“Estamos creando un esquema de participación mixta donde un jugador privado tendrá el interés de que su inversión tenga viabilidad a largo plazo, más allá de lo que está pasando en los siguientes cuatro años, de lo que pueda pasar en los siguientes 20, y que sea un proyecto atractivo para ellos como inversionista de capital privado y al mismo tiempo subir al gobierno a esa intención y a ese interés de lograr un proyecto que pueda trascender en el tiempo”, agregó.
Tomado de la jornada