Al borde del desastre: cómo las amenazas de Trump a Irán podrían desatar una catástrofe

Antes de anunciar las negociaciones con Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con atacar las centrales eléctricas de la nación persa, lanzando, de hecho, un ultimátum.

“Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz, en las siguientes 48 horas, desde este preciso momento, Estados Unidos atacará y destruirá sus diversas plantas de energía, ¡comenzando por la más grande!”, advirtió.

A pesar de que el mandatario se apresuró a desmarcarse de las amenazas iniciales y a posponer los ataques durante cinco días, subrayó que dicha pausa quedaba condicionada al “éxito de las reuniones y conversaciones en curso”, dejando claro que todas las opciones siguen sobre la mesa.

En este contexto, desde Rusia advierten que un posible ataque contra la infraestructura iraní podría acarrear consecuencias catastróficas, no solo para el propio Irán, sino para toda la región.

“De escala regional”

Un ataque contra la central nuclear de Bushehr, la única de Irán y la primera de todo Oriente Medio, acarrearía un peligro especial. Alexéi Lijachiov, director de la corporación energética rusa Rosatom, contratista principal de la central de Bushehr, advirtió que si se produce un incidente “será, como mínimo, de escala regional y afectará a un gran número de países de Oriente Medio”, recalcando que “ninguna de las partes en conflicto escapará a la exposición a la radiación si se produce un accidente grave”.

Por otra parte, Lijachiov anunció que Rosatom, que actualmente construye la segunda y tercera unidad de energía, planea una nueva evacuación de empleados de la central nuclear de Bushehr tan pronto como las condiciones lo permitan. “Es evidente que, en general, la situación se está agravando en el golfo Pérsico, en Irán”, reconoció.

En este contexto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, subrayó que “se transmiten las señales pertinentes a la parte estadounidense”. Por su parte, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, declaró que la reacción pasiva del OIEA, bajo cuya supervisión se encuentra la instalación, es “inadecuada”. “La dirección del OIEA reacciona de una manera que yo calificaría de inadecuada ante las amenazas directas que se generan como resultado de la agresión desatada contra la seguridad nuclear“, destacó.

¿Intento de eliminar a la población iraní?

En conversación con RT, el presidente del Centro de Estudios de Oriente Medio (Rusia), Murad Sadygzade, advierte de que este tipo de acciones corren el riesgo de afectar no solo a la economía del país, sino también al funcionamiento de las infraestructuras civiles.

“Los ataques contra la infraestructura energética de Irán podrían haber provocado un colapso aún mayor de la economía, así como la paralización y el bloqueo, en la práctica, del funcionamiento de hospitales, escuelas y diversas instituciones públicas”, afirma.

El analista recuerda que las instalaciones energéticas desempeñan un papel importante para la población, una parte significativa de la cual se dedica a la agricultura y también enfrenta problemas de acceso al agua potable.

“Hay grandes problemas con el suministro de agua en las ciudades. Ya de por sí esto es bastante complicado. Se trata de cuestiones relacionadas con el agua potable, con las plantas desalinizadoras, que tampoco pueden funcionar sin electricidad. En este contexto, en esencia, esto es un asesinato en masa y un genocidio, si se puede decir así, de la población de la República Islámica”, añade Sadygzade.

“Toda la región se verá afectada”

Por su parte, el analista de Freedom Finance Global, Vladímir Chernov, advierte de que, en caso de ataque contra Bushehr, lo que pasaría a primer plano no sería siquiera la crisis energética de Irán, sino catástrofes ecológicas y humanitarias a escala regional.

Según el experto, el sur de Irán y la zona costera del golfo Pérsico serían los primeros en sufrir las consecuencias, mientras que el norte y el este sufrirán daños cuyo alcance dependerá de la dirección del viento.

En su opinión, como resultado de un ataque de este tipo, podrían formarse tres vías principales de impacto.

“La primera fuente de daño es la propagación aérea de aerosoles radiactivos. La segunda es la contaminación de las aguas del golfo Pérsico, lo que afecta especialmente a los países cuyo abastecimiento de agua depende en gran medida de la desalinización del agua de mar. La tercera son las restricciones alimentarias, la posible retirada de productos pesqueros y las interrupciones en los puertos, la logística y la navegación. La cuarta es ya un canal puramente económico. Cualquier accidente de este tipo, casi con toda seguridad, intensificará los temores en los mercados de materias primas y elevará la prima de riesgo en los precios del petróleo, el gas, los seguros, el flete y el comercio regional”, señala.

Para los países del golfo Pérsico, un ataque de este tipo podría ser aún más peligroso, ya que para ellos el mar no es solo un medio de transporte, sino también una fuente de agua. “Si las sustancias radiactivas llegan al golfo, el impacto afectará al plancton, a los peces y a las cadenas alimentarias. La experiencia de Fukushima demuestra que los radionucleidos pueden llegar al mar y propagarse con las corrientes”, señaló Chernov, agregando que para los países del golfo “el problema es aún más grave debido a su cuenca relativamente cerrada y a la alta densidad de población en la costa”.

¿Qué pretende lograr EE.UU. con esto?

Al comentar su ultimátum, el presidente estadounidense señaló que “habrá una destrucción total de Irán y va a funcionar de maravilla”.

Sin embargo, los expertos dudan de que Trump logre sus objetivos militares con este tipo de medidas. Murad Sadygzade destaca en declaraciones a RT que el actual desarrollo de los acontecimientos, con la respuesta contundente y operativa de Irán, es una “trampa” para EE.UU. y no se ajusta al guion que elaboraron el Pentágono y la Casa Blanca al planificar la guerra.

“Incluso si destruyeran todas las instalaciones energéticas de Irán, esto no haría más que agravar aún más la imagen negativa y la reputación de Estados Unidos. Irán responderá de todos modos, y sus ataques afectarán a sus aliados en la región, incluido Israel. Esto desacreditará aún más la capacidad de Estados Unidos para garantizar la seguridad”, señala.

“Una situación que ya es mala empeorará con el aumento de los precios del petróleo y el gas, el encarecimiento de los alimentos en EE.UU. y el cierre de la mayoría de las salidas que quedan. La escalada no hace más que agravar un escenario en el que todos salen perdiendo. Ambas partes deben tomarse en serio la cuestión de las salidas”, considera por su parte Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable (EE.UU.).

“Por eso creo que aquí hay más aspectos negativos que logros de algún tipo de objetivos militares. Da la sensación de que todo lo que ya está sucediendo desde hace dos semanas por parte de los estadounidenses en la región se debe a la desesperanza”, concluye Sadygzade.

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