La historia detrás del uniforme olímpico que desata la polémica internacional

Las páginas de los vetos impuestos por el Comité Olímpico Internacional (COI) por razones “políticas”, se llenan con un nuevo capítulo en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, al apuntar, esta vez, contra una nación caribeña que fue ejemplo e inspiración, hace más de 200 años, en las luchas emancipadoras por la independencia de Latinoamérica.

La mira del COI apunta contra la delegación deportiva de Haití, representada por los esquiadores Richardson Viano (alpino) y Stevenson Savart (fondo), que desfiló con icónicos uniformes que, aunque aclamados por su belleza artística, cargan en su estampa un vacío, una censura, que muestra cómo las estrictas normativas del ente deportivo ahora buscan silenciar hasta la misma historia.

Lo que debía ser una simple ceremonia de apertura se ha transformado en un debate global sobre la censura, la identidad, la cultura y la política en el deporte, donde el COI queda expuesto a fuertes críticas por su doble rasero al permitir la participación de Israel en la justa olímpica a pesar de las masivas acusaciones de genocidio contra la población palestina, mientras se vetan a los atletas de Rusia por el conflicto ruso-ucraniano.

Los uniformes de Haití fueron creados por la diseñadora de modas italohaitiana Stella Jean, quien los pintó a mano inspirada en la estética del reconocido escultor y pintor haitiano Edouard Duval-Carrié. Las piezas, en el caso del personal femenino de la delegación cuentan con faldas abullonadas y ‘tignons‘ (los pañuelos tradicionales que evocan el orgullo de la mujer haitiana). Además contiene paisajes tropicales y un contraste vibrante de azules y verdes que asemejan los paisajes haitianos.

El punto clave que causa la polémica es el caballo rojo, que es elemento central de los trajes y cuya soledad en la obra ha originado la polémica porque evidencia un fuerte elemento de censura y no precisamente de la artista que lo pinta. El diseño de los trajes pretendió replicar la obra de Duval-Carrié que retrata a Toussaint Louverture, el líder de la Revolución haitiana que convirtió al país en el primero de Latinoamérica y el Caribe en independizarse y además en la primera república de esclavos negros libre del mundo, reseñan medios.

En la pintura original el prócer haitiano monta el caballo rojo y sostiene una serpiente verde, símbolo vinculado al espíritu Damballa en la tradición vudú haitiana, asociado con la sabiduría, la paciencia y la paz. Esa misma imagen estaba plasmada en los primeros uniformes creados por la modista, pero el 4 de enero, el COI prohibió la imagen de Louverture bajo la Regla 50 de la Carta Olímpica, que impide cualquier tipo de “propaganda política, religiosa o racial” en las prendas deportivas.

“Lo que ves no es decoración”

La decisión ha sido calificada de excesiva por expertos y críticos, considerando que Louverture es una figura histórica y cultural cuya gesta heroica se remonta a más de 200 años. “Cada detalle es intencional. Cada centímetro de tela lleva el deber de contar una historia y la voluntad de perdurar… Lo que ves no es decoración. Es visibilidad como una forma de supervivencia”, dijo Jean al compartir fotos del vestuario en sus redes sociales.

Pese a la ausencia del histórico prócer Louverture en las prendas que sí aprobó el COI, los críticos de la censura de ese órgano deportivo señalan que el vacío o ausencia de su persona en los uniformes, solo da un mensaje al mundo que grita resistencia ante el veto. Por ello, el equipo de artesanos en Roma tuvo que trabajar a mano y repintar en tiempo récord los trajes cuando faltaban pocos días para la inauguración del certamen el pasado 6 de febrero.

Al conseguir la solución a la censura del COI, que fue dejar al caballo rojo vacío, el mensaje de reivindicación de la modista consiguió un efecto contrario al deseado por el ente. Así, la ausencia de Louverture se exalta como símbolo de la lucha haitiana contra la invisibilización y desata una ola de interés internacional por conocer la historia de Haití.

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