La nación que se descubre racista
NUEVA YORK (Proceso).- “¡Váyanse al carajo!, ¡váyanse al carajo!”, rugió Livia Rose Johnson en su altavoz a los cuatro policías que resguardaban la catedral de San Patricio, en la Quinta Avenida. “¡Renuncien a sus empleos, tienen las manos manchadas de sangre!”. En la cara de uno de ellos, con los brazos cubiertos de tatuajes, se […]


